La Oscilación del Atlántico Norte (NAO, North Atlantic Oscillation) es el patrón de variabilidad climática más importante para el tiempo y clima de Europa occidental y la cuenca mediterránea. Se define por la diferencia de presión atmosférica entre la Baja de Islandia (centro de baja presión semipermanente) y el Anticiclón de las Azores. El índice NAO puede ser positivo o negativo, y cada fase produce efectos climáticos muy diferentes. En fase positiva (NAO+), la diferencia de presión es mayor de lo normal: los vientos del oeste son fuertes, las borrascas atlánticas se desvían hacia el norte de Europa llevando lluvia y suavidad a Escandinavia y las Islas Británicas, mientras que el Mediterráneo y España quedan bajo la influencia anticiclónica con inviernos secos y templados. En fase negativa (NAO-), la diferencia de presión es débil: el jet stream se desplaza al sur, permitiendo que las borrascas crucen la Península Ibérica y el Mediterráneo, produciendo inviernos lluviosos en España y Portugal, y más fríos en toda Europa occidental. La NAO influye decisivamente en los recursos hídricos de España: los años con NAO fuertemente positiva coinciden con sequías invernales en la mitad sur, mientras que los de NAO negativa suelen recargar embalses y acuíferos. Junto con El Niño/La Niña, la NAO es un predictor clave para las perspectivas estacionales de precipitación en la Península. No tiene periodicidad regular, lo que dificulta su predicción a largo plazo.